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Yo sí sigo a la masa!!!
“Queridos amigos de Pasiones, les escribo para que me ayuden. Todo comenzó cuando…” Es así como “Pasiones”, “El diario de Eva”, y muchos programas que tienen como eje principal que personas -poco pudorosas con su vida privada- cuenten algún problema por el cual están pasando, con el objetivo de escuchar las diversas opiniones del “panel especialistas” y de televidentes que tienen el tiempo, las ganas y se sienten con el derecho a aconsejar desde su experiencia.
Y al parecer, este fenómeno de sabiduría colectiva da bastante buenos resultados. Sin duda los estadísticas ya habían hecho su análisis cuantitativo del tema, pero ahora con este enfoque más moderno, Surowiecki en “The Wisdom of Crowds” nos demuestra cuánto mejor es la sabiduría grupal que el promedio de los individuos más inteligentes por sí solos: en las apuestas, en la bolsa de valores, en los simulaciones de las elecciones, etc. Sin embargo, y aunque tiene buenos argumentos, creo que es muy complejo traer a la realidad esta cuasi “Ley de las Masas”. La razón principal es que se hace cada vez difícil que las condiciones necesarias, para que se dé esta última, se puedan cumplir. Éstas son: diversidad, independencia, descentralización y la agregación.
Para hacer ésto más ilustrativo, pensemos en la siguiente situación: estamos en clases muy atentos y de pronto el profesor (del curso que quieran) hace una pregunta. Y aunque ustedes saben la respuesta, les da miedo o vergüenza contestar algo erróneo en frente de todos. Segundos después, otro compañero (a) responde exactamente lo que habían pensado - y más encima- el profesor lo felicita… Pero ¿por qué sucede aquéllo?. Probablemente, es porque le tememos al “rídiculo”. Asimismo podría suceder con la diversidad. Muchas veces, ese valioso aporte de nuevos enfoques, de alternativas novedosas, podría ser omitido por miedo a ser visto como algo poco serio o muy distinto a lo que estamos acostumbrados.
También quisiera referirme al problema -que es el más típico- de la agregación. Veamos otro ejemplo: estamos con un grupo de amigos y debemos decidir a dónde iremos. Entonces, TODOS dan sus datos, sus puntos de vista y tratan de poner en práctica todas sus habilidades persuasivas…y al final? ha pasado cerca de media hora y no se ha decidido nada. A todos “les da lo mismo” y se le pide al otro que decida, pero cada vez que se elige algo, hay un gesto de desaprobación, de al menos, uno del lote.
O para ponernos más a tono con esta fecha. Durante varios años me ha tocado ver, que cuando un grupo se junta para hacer un asado, típico que los hombres se sienten dueños se encargan de la parrilla. Luego, Capítulo 1, el fuego: “no, es que debes colocar más diario”, “oye, échale más carbón”. Capítulo 2, la carne: “hay que hacerle este corte”, “no, la sal se pone después”. En fin, en distintas situaciones pasa que todos quieren exponer sus teorías y nadie -o muy pocos- ceden y es muy costoso ponerse de acuerdo, generándose un problema de comunicación y que puede llevar a decisiones catastróficas en casos más serios, como fue el de la crisis Sub Prime, en donde los bancos no supieron agregar la información que las masas a gritos le daban a través del mercado.
Sin embargo, al parecer esta “mano invisible”- descrita primeramente por Smith y actualizada por un bloguero de TMD- nos lleva a confiar en la sabia masa. Y ésto lo hacemos intuitivamente cuando pedimos un consejo (aunque en realidad pedir un consejo=quiero que confirmen lo que quiero hacer) estamos buscando conocer el punto de vista de los otros, que claramente será más objetivo que el nuestro y de quienes podríamos aprender de su “expertise“. Incluso, si las opiniones son extremas entre uno y otro personaje, nos sirve para tener una mirada mucha más amplia. Y estas peticiones de asesoramiento son de diversa índole: desde preguntar “dónde invertir”, pasando por un “qué ramo tomo“, hasta un “qué me pongo”.
Así, retomando el ejemplo del programa Pasiones, vemos que es algo innato recurrir a la sabia masa. Desde mi punto de vista, creo que es especialmente por un tema de diversidad y de experiencia. Esta última, no sabría en qué categoría clasificarla (podría ser en la descentralización- o especialización?), pero lo cierto es que esta necesidad de recurrir a la “multitud” es porque, en el fondo, igual confiamos en que “dos cabezas piensan mejor que una“.
Y por eso, por inseguridad, ignorancia o simplemente flojera….yo sí sigo y confío en la masa!!!
Finalmente, en especial para los nostálgicos y amantes de este extinto programa-para que rian o se emocionen- les dejo “La historia de Camila”, uno de los relatos al más puro estilo de Pasiones (…)
Que tengan una excelente semana!!!






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Clau hola!
Mira, tal vez si no fuera por esto, el gordito Alvarez no hubiera podido encontrar al amor de su vida en Pasiones…
Las masas hasta nos presentan el amor…. Son sabias jajajja
Saludos!”